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Académica Amanda Robau se incorpora a Mecánica PUCV

La Escuela de Ingeniería Mecánica PUCV sumó recientemente a su cuerpo académico a la doctora Amanda Robau, ingeniera en Metalurgia y Materiales, quien llega a fortalecer las áreas de ciencia de materiales, manufactura avanzada y biomateriales aplicados a la ingeniería.

Robau es titulada del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (CUJAE), en Cuba, donde también inició su trayectoria como docente e investigadora en el área de Ciencia e Ingeniería de los Materiales. Durante cerca de una década se desempeñó en labores académicas y de investigación, impartiendo asignaturas vinculadas a materiales, procesos de manufactura y biomecánica, experiencia que —según señala— marcó su interés por vincular la investigación aplicada con la formación de nuevas generaciones de ingenieros e ingenieras.

A lo largo de su carrera también colaboró con distintos centros de investigación en Cuba, entre ellos el Centro de Neurociencias de Cuba (CNEURO) y el Centro de Investigaciones Metalúrgicas (CIME), donde adquirió experiencia en caracterización microestructural, ensayos mecánicos y tecnologías de impresión 3D.

Recientemente finalizó su Doctorado en Ingeniería Metalúrgica en la Universidad de Concepción, investigación centrada en el comportamiento biomecánico de implantes dentales porosos de Ti6Al4V fabricados mediante Fusión Selectiva por Láser, una tecnología de manufactura aditiva que permite desarrollar estructuras metálicas complejas con aplicaciones biomédicas. En el marco de su doctorado, además, realizó una pasantía de investigación en la Universidad de Sevilla, en el Departamento de Ingeniería y Ciencia de los Materiales y el Transporte, donde profundizó en la caracterización microestructural y mecánica de implantes fabricados por manufactura aditiva.

Su trabajo de investigación se enfoca en comprender la relación entre la microestructura de los materiales, su diseño geométrico y su desempeño mecánico. Entre sus principales líneas de especialización se encuentran el comportamiento mecánico de materiales metálicos, la modelación y simulación mediante el Método de Elementos Finitos, la manufactura aditiva en metales y el desarrollo de biomateriales e implantes dentales personalizados.

“Mi motivación principal ha sido contribuir al desarrollo de soluciones biomédicas avanzadas basadas en el diseño de materiales, la manufactura aditiva y el desarrollo de superficies funcionalizadas, integrando ciencia, ingeniería y salud”, explica la académica.

En esta línea, su investigación combina análisis experimental y herramientas numéricas para estudiar cómo variables como la arquitectura porosa o los gradientes estructurales influyen en la distribución de tensiones, la rigidez y la vida a fatiga de implantes y dispositivos biomédicos. A futuro, también busca profundizar en el desarrollo de superficies funcionalizadas mediante tratamientos y recubrimientos avanzados que permitan mejorar simultáneamente la oseointegración, la resistencia a la corrosión y el comportamiento frente a cargas cíclicas.

Respecto a los desafíos actuales de la ingeniería, Robau destaca la necesidad de avanzar hacia una mayor integración entre diseño, simulación, manufactura avanzada y sostenibilidad. “Hoy no basta con desarrollar un componente que cumpla su función; es fundamental comprender su ciclo de vida completo, su eficiencia en el uso de materiales y energía, y su impacto ambiental y productivo”, afirma.

En ese contexto, subraya la importancia de incorporar tecnologías emergentes en la formación de pregrado, como la manufactura aditiva, la simulación avanzada y el análisis de datos, para preparar profesionales capaces de desenvolverse en entornos tecnológicos cada vez más complejos.

“La ingeniería moderna demanda profesionales con una base sólida en los fundamentos de la disciplina, pero también con competencias digitales, capacidad de análisis, pensamiento crítico y habilidades para trabajar de manera interdisciplinaria”, sostiene.

Fuera del ámbito académico, la nueva profesora de la Escuela valora especialmente los espacios de lectura, el cine y actividades cotidianas como la cocina, instancias que —según comenta— le permiten mantener el equilibrio personal y estimular la creatividad. “Muchas veces, la resolución de problemas complejos requiere la capacidad de mirar una situación desde distintos enfoques e integrar ideas diversas”, concluye.