Académico Axel Poque: “La transición energética debe ser también una transición justa”
La Escuela de Ingeniería Mecánica PUCV sumó recientemente a su cuerpo académico al investigador Axel Poque, ingeniero civil en electricidad y doctor en Ambiente y Sociedad, cuya trayectoria combina experiencia en ingeniería, política energética e investigación interdisciplinaria sobre transición energética y sostenibilidad.
La formación técnica de Poque comenzó tempranamente en la Escuela Industrial Don Orione, en Cerrillos, Santiago, donde cursó la enseñanza media técnico-profesional en el área eléctrica. Allí adquirió sus primeras herramientas en electricidad, dibujo técnico y mecánica, experiencia que —según señala— constituyó su primera aproximación al mundo técnico.
Posteriormente ingresó a la Universidad de Santiago de Chile, donde se formó como ingeniero civil en electricidad. Durante ese período comenzó a interesarse por los procesos de transformación de los sistemas energéticos, en un contexto marcado por el debate nacional sobre la incorporación de energías renovables no convencionales en la matriz energética del país.
“Este proceso no estuvo exento de complejidades técnicas, regulatorias y políticas, lo que despertó mi interés por comprender no sólo los aspectos tecnológicos de los sistemas energéticos, sino también las dimensiones institucionales y políticas que influyen en su transformación”, explica.
Su primera experiencia profesional fue en el Ministerio de Energía de Chile, donde pudo conocer de cerca el funcionamiento de la política pública y los procesos de planificación energética en un escenario marcado por los desafíos de la transición hacia sistemas energéticos más sostenibles.
Más adelante inició su trayectoria en el ámbito académico a través de un Magíster en Ciencias de la Ingeniería en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en la Escuela de Ingeniería Eléctrica. Durante ese período también participó como ayudante de investigación en la Escuela de Ingeniería Mecánica en un proyecto internacional Chile-Alemania, liderado por el profesor Yunesky Masip entre 2017 y 2019, experiencia que fortaleció su interés por la investigación y lo motivó a continuar con estudios doctorales.
Con el objetivo de profundizar en la relación entre energía, medio ambiente y sociedad, realizó un doctorado interdisciplinario en Ambiente y Sociedad en la Universidade Estadual de Campinas, en Brasil. Su investigación doctoral analizó las respuestas alternativas que emergen en el contexto de la transición energética, profundizando en el concepto de justicia energética y comparando las experiencias de Chile y Brasil en el marco latinoamericano.
Posteriormente regresó a la Escuela de Ingeniería Mecánica PUCV para desarrollar un posdoctorado que dio continuidad a estas líneas de investigación, profundizando en el análisis de cómo la transición energética reconfigura las relaciones entre territorios, poder y agencia desde una perspectiva geopolítica.
Actualmente, sus principales áreas de investigación se centran en la transición energética, la sustentabilidad, la justicia energética, la política energética, la geopolítica de la energía y los conflictos socioambientales.
Desde su perspectiva, uno de los grandes desafíos contemporáneos es el cambio climático y sus múltiples efectos sobre los ecosistemas y las sociedades. “Cada año observamos con mayor frecuencia eventos climáticos extremos —como incendios forestales en períodos de sequía o inundaciones asociadas a lluvias intensas— cuya ocurrencia e intensidad, según la evidencia científica, se ven agravadas por el cambio climático”, señala.
En ese contexto, sostiene que la ingeniería tiene un rol clave en el desarrollo de soluciones frente a esta crisis. “Esto implica no sólo el desarrollo de tecnologías energéticas de bajas emisiones, sino también la promoción de un uso más eficiente y responsable de la energía y de los recursos naturales”, afirma.
Su trabajo académico busca comprender los desafíos de la transición hacia sistemas energéticos más sostenibles, integrando no sólo las dimensiones técnicas, sino también sus implicancias sociales, ambientales, territoriales y geopolíticas. “La transición energética debe ser, además de baja en carbono, justa, capaz de equilibrar la seguridad energética, la protección ambiental y la equidad social”, enfatiza.
El académico también advierte que el rápido desarrollo de tecnologías digitales plantea nuevos desafíos en materia energética. “Aunque estas tecnologías ofrecen importantes oportunidades para mejorar la eficiencia y la gestión de los sistemas energéticos, también implican un aumento significativo de la demanda de electricidad”, explica, señalando que el crecimiento de los datacenters y de la infraestructura digital constituye un tema emergente en la discusión sobre sostenibilidad.
Respecto a la formación de futuras generaciones de ingenieros e ingenieras, Poque destaca la importancia de desarrollar capacidades críticas frente al acelerado cambio tecnológico. “Uno de los principales desafíos que enfrenta hoy la ingeniería mecánica —y la ingeniería en general— es desenvolverse en un contexto de acelerada transformación tecnológica y de crecientes desafíos socioambientales”, señala.
En ese sentido, subraya que el pensamiento crítico es una habilidad clave para los profesionales del futuro. “Más allá del uso eficiente de herramientas tecnológicas, los y las ingenieras deben comprender los principios físicos, matemáticos y sistémicos que sustentan los procesos y sistemas que diseñan o analizan”, sostiene.
Asimismo, destaca la necesidad de formar profesionales con una mirada interdisciplinaria. “Resulta cada vez más importante formar profesionales con una visión sistémica e interdisciplinaria, capaces de comprender que los sistemas tecnológicos interactúan con otras dimensiones”, explica.
A su juicio, el desafío actual de la formación en ingeniería consiste en preparar profesionales que, además de dominar herramientas y métodos avanzados, sean capaces de comprender la complejidad de los sistemas sociotécnicos y aportar al desarrollo de soluciones técnicamente sólidas, socialmente responsables y ambientalmente sostenibles.
Fuera del ámbito académico, el nuevo profesor de la Escuela destaca que el deporte, la música, el arte y la cultura forman parte importante de su vida cotidiana. Según comenta, la práctica regular de actividad física le permite mantener el equilibrio personal, despejar la mente y mejorar la concentración en el trabajo académico.
“El contacto con el arte y la cultura permite generar espacios de reflexión y disfrute que ayudan a abstraerse de las exigencias del día a día”, concluye.
